Comunicación y ONGs

Campañas en internet: no te olvides de las causas

[Reflexión sobre la campaña “Somos así” extraída de masticable ]

Contexto

Hace poco asistimos a un evento (presentación del libro Héroes Sociales 2.0) del que salimos con un fuerte sentimiento de confusión. Con alguna excepción, nos dio la sensación de estar ante un anuncio de compresas con alas muy largo: allí no había dolor ni problemas, todo era feliz. En el evento se hablaba de la solidaridad y de las TIC, cosa que nos encanta. Pero apenas se mencionaron las causas o el sistema injusto que las provocan.  ¿Salió así por casualidad, porque no tenemos ese “chip” interiorizado, o se promovió así?

Es constante este discurso en muchas organizaciones y personas: se preocupan por dar, por apoyar, pero no por intentar enfrentarse a lo que ha provocado que muchas personas pasen hambre, les desahucien, sean excluidas o pierdan su empleo.

¿Esto es solidaridad?

Por explicarlo con una imagen clara: en lugar de intentar evitar que la empresa contamine más el río del pueblo vecino, les damos vasitos de agua y palmaditas en la espalda. Así, dependerán siempre de nuestra buena fe y no podrán recuperar ni su recurso ni su dignidad.

¿Podemos llamarle a esto solidaridad? ¿Podemos decir que estamos cumpliendo con nuestro cometido de transformación social?

¿Cómo identificar este tipo de discursos?

  • Son demasiado simbólicos y generalizadores
  • Son ultrapositivos
  • No se arriesgan a señalar claramente a empresas, personas… responsables de lo que ocurre
  • Las acciones que proponen son sencillas, nada costoso, no vaya a ser que la sociedad se agote de tanto participar
  • Suelen salir caras famosas

Traición por cobardía

En cualquier momento, pero sobre todo actualmente en el que las personas necesitan el máximo apoyo posible, que aparezcan este tipo de mensajes blandos, felices, tan inespecíficos y timoratos… sólo nos hace sentir, al menos a nosotras, completa traición. 

Las organizaciones que los lanzan quieren intentar animar, promover cambios, lo cual es de valorar. Pero en el proceso se acobardan y para evitar el conflicto ideológico y la pérdida de recursos… no dicen las cosas que piensan claramente. Además, por si fuera poco, se apoyan en recursos de organizaciones y empresas que precisamente provocan gran parte del problema. ¿Incoherencia? No, le llaman márketing. Captación de fondos. Y otras palabras aún más modernas y cegadoras.

La coherencia total es imposible. Pero hay niveles, ¿eh?

Después de haber estado en la presentación del libro  Héroes Sociales 2.0 y días más tarde, sin apenas tiempo de recuperarnos de este acto, nos llega la campaña “Somos así en la que participan 25 ONG de reconocida trayectoria que junto a otras empresas que prestan su apoyo nos transmiten la importancia de agradecer el esfuerzo de todas aquellas personas que realizan aportaciones (económicas) a las ONG y de paso realizar un llamamiento a que lo haga más gente y así convertirse en solidaria.

Reiteramos: es inevitable que para algunas personas que llevamos inmersas en este sector bastantes años sea en cierta manera decepcionante este  mensaje.   ¿Por qué?

  • Existe un cierto reduccionismo al estar hablando de solidaridad y contribuciones económicas (porque en el mensaje si que se llega a decir “únete” pero no de qué forma, cómo, dónde.. )
  • Se habla de sueños, de cambiar el mundo, de ponernos en la piel de los demás, de la felicidad personal que proporciona la solidaridad, pero poco de justicia social, de recortes sociales o de causas estructurales que provocan la exclusión social, entre otros muchos temas.
  • Y, si es cierto que más de 3 millones de personas en España contribuyen con su esfuerzo económico a las ONG, y tiene mucho mérito continuar haciéndolo en los tiempos que corren, pero a la hora de visibilizar a alguien, se hace con los famosos y famosas de turno.
  • Quien conoce algo de este tipo de campañas, sabe lo complicado y el gran trabajo que hay detrás en coordinar algo así, sobre todo cuando hay tantos agentes implicados.     ¿Es por tanto justificable un esfuerzo de esta magnitud para lanzar el mensaje que el día 8 de junio nos demos la vuelta a una prenda de vestir y salgamos a la calle? ¿Es este el mensaje que cabe esperar de la unión de 25 ONG en un contexto de crisis económica, fuertes retrocesos en conquistas de derechos sociales e incertidumbre sobre la viabilidad económica de muchas de ellas? ¿Es este el mensaje que desearían escuchar las personas a las que apoyan y atienden?

Y siempre se puede aludir a lo fácil que es criticar “pero que a ver, ¿qué mensaje lanzarías vosotros/as?”    Pues por ejemplo, ¿por qué no algo en esta línea?

“En estos momentos en los que la crisis económica, los recortes sociales y muchas otras injusticias sociales amenazan con aumentar todavía más la brecha social y económica entre un pequeño porcentaje de personas privilegiadas y una creciente masa de personas excluídas del sistema, te necesitamos más que nunca. Acércate y conoce las diferentes formas para colaborar con nosotros/as!!”

Y continuando con el contexto económico que, por supuesto, también afecta (y mucho) al tercer sector por los brutales recortes en la financiación pública de las organizaciones sociales y del poder adquisitivo de las personas que pueden y quieren colaborar de manera individual, no hay ningún tipo de pudor en afianzar alianzas (que también venían de antes) con empresas y transnacionales cuyo único interés es limpiar su imagen y que carecen totalmente de voluntad de transformación social puesto que, en muchas ocasiones, son precisamente parte del problema.   ¿Cómo de reivindicativa esperábamos que fuese una campaña patrocinada por Inditex (la cara oscura de la moda) y el Banco Santander (el banco de las armas), por citar dos de cuatro?   En el momento de “sálvese quien pueda” que vivimos, en vez de encontrar y/o investigar otras alternativas que permitan mantener la coherencia con los propios fines de transformación de la sociedad,  hay una doblegación a las lógicas del mercado que nos han llevado a esta crisis.  Esto hace que una se pregunte si el fin justifica los medios, cuando los medios se alejan cada vez más de los fines…

Mirando al 15M

El 15M, tiene muchos defectos, sí.  Tiene mucho que aprender de sí mismo, también.  Pero también mucho que enseñar y las ONG deberían ser las primeras alumnas en atender la lección.

Desde su aparición, ahora después de un añito de vida, hemos oído y participado en debates que plantean la pregunta de por qué este movimiento sí ha podido sacar gente a la calle en contraposición a lo que consigue las organizaciones establecidas y estructuradas:  un campo lleno de grillos cada vez que convocan a la gente a participar en sus causas.

Una de las diferencias obvias es que el 15M es una onda que ha nacido desde las propias entrañas de la ciudadanía y que no ha venido impuesto desde fuera.  La gente lo está construyendo mientras camina, no viene con normas preestablecidas.  Y reiteramos, eso es parte también de su debilidad (que puede convertirse en fortaleza si se hace un buen y reflexionado trabajo) pero hablar de eso sería parte de otro post.   La cosa aquí es la siguiente ¿de verdad pensamos que vamos a mover a la gente con campañas como las descritas en este texto?  ¿en serio pensamos que ahora sí hemos dado en el clavo?  Porque…desde nuestro punto de vista, estas son ejemplos, ya no solo de estrategias marketinianas sin sentido, huecas, sino que va más allá: pueden incluso, hacer pisar dos pasos atrás a gente realmente comprometida con el cambio, con que la cosa vaya mejor.

Mmmm..igual, es que quienes escribimos este post, sencillamente, no somos su target y se busca la vinculación de personas que a lo mejor, sí, aporten su dinero por un plazo de tiempo, pero en las que se obvie la pasión por la defensa de las causas en las que la colabora (lo que ojo, garantizaría esa permanencia como parte del sustento ecónomico.  El aclamado “engagement” que toda campaña de marketing busca, sobre todo en estos tiempos de crisis y relaciones 2.0)

Por propia miras hacia una independencia más real y duradera, hubiera estado bien que estas ONG se lo pensaran dos veces.  La ciudadanía está más despierta y se da cuenta cuando hay probabilidades de encontrarse con fondos de aguas turbias.

Incorporar el cuestionamiento 

Hay cosas que, poco a poco, hemos ido incorporando a nuestras ideas. No todo el mundo, pero ya se empieza a generalizar. Por ejemplo, no se suele soltar vocabulario como “mongoles” para referirse a las personas con Síndrome de Down.

También, lentamente, aprendemos a cuestionar a empresas y gobernantes. 

Pues algo que deberíamos ya ir anotando bien fuerte en nuestras cabezas, empezando a incorporar en el discurso público, es el cuestionamiento de toda campaña, acto o mensaje que celebre la solidaridad sin acordarse en ningún momento de las causas de las injusticias ni de las personas que más las sufren. Como colectivo, pensamos que es nuestra responsabilidad; formamos parte de esto. No se trata de cuestionar el trabajo de ninguna persona u organización en concreto, ni de dudar de las buenas intenciones e ilusión  con las que se hacen muchas iniciativas, sino de reflexionar sobre sobre lo que hacemos, cómo lo hacemos y el por qué lo hacemos y tratar de dar un paso más allá.

Un pensamiento en “Campañas en internet: no te olvides de las causas

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